miércoles, 7 de diciembre de 2016

CICLO NUEVA YORK EN LA SARTÉN - Dill potato salad

Aquí estoy, en mi loft en Upper East Side con vistas a Central Park. Llevo un café tall de Starbuck en la mano izquierda y en la derecha unos prismáticos porque, a veces, con buena luz, desde mi ventana puedo ver algunas ardillas que saltan de árbol en árbol libremente por el parque. Estoy en pijama, pero puede que me decida y me vista para ir a ver el encendido del abeto de Navidad que ponen en el Rockefeller Center. Lo que aún no se es si pasear un poco y así ver el ambiente o tomar el metro. Como hace tanto frio...
(Suspiro) ¡Qué más quisiera yo! Qué bonito lo he pintado todo pero que mentira más gorda acabo de soltar. A veces es inevitable. Dicen, y yo estoy de acuerdo, que los olores y los sabores son los mejores conductores de recuerdos y los que más activan la imaginación ¿Quién no se ha trasladado mentalmente a un campo de trigo en la Toscana al probar un buen vino o se ha visto en el medio de una calle de Nápoles, con la ropa tendida por fuera  al tomar un trozo de pizza casera? Pues yo hoy con esta ensalada tan riquísima me he plantado en todo el centro de Manhattan.
La dill potato salad es el acompañantes de los sándwiches de carne, pero nosotros, que somos muy de patatas aliñadas y de papas con alioli, hemos decidido hacerla plato único.
Dill es eneldo traducido al inglés, así que la cosa está clara, ésta es una ensalada de patatas con eneldo... pero exquisita.
¿Queréis probarla? Pues vamos a ello.
Comenzamos...
 
 
 
   Ingredientes:
 
3 patatas.
1/4 de cebolla morada.
1 cucharadita de azúcar (mejor glass).
1 diente de ajo muy picado.
2 cucharadas soperas de vinagre de arroz.
2 cucharadas soperas de yogur natural.
2 cucharadas soperas de mayonesa.
1 cucharada de neldo (mejor fresco y bien picadito).
Sal y pimienta.
 
   Preparación:
 
Empezaremos pelando y cortando las patatas en dados. Ahora toca cocerlas. Para ello, pondremos los trozos en una cacerola llena de agua fría y la llevaremos a ebullición.
La idea es que estén 10 minutos al fuego para que queden ligeramente firmes (aún así, no está de más que comprobemos la cocción con un tenedor).
 
 
 
Con las patatas listas, las escurrimos y las enfriamos bajo un chorro de agua fría. Picamos la cebolla y ambos ingredientes los colocamos en una ensaladera.
 
 
 
Para la salsa, volcamos el resto de ingredientes en un bol y los mezclamos.
Para terminar, agregamos la salsa a las patatas, revolvemos con suavidad y espolvoreamos el eneldo por encima. Enfriamos y listo.
¡Espero que os guste!
 

domingo, 27 de noviembre de 2016

ARROCES Y PASTAS - Fusilli al pesto

La palabra pesto proviene del genovés pestare y significa machacar o moler en un mortero, que es como originariamente se hacía esta salsa. Ni que decir tiene que esta receta es italiana como la que más y que, aunque tiene variantes, su ingrediente principal e insustituible es la albahaca.
Ésta es una receta distinta para hacer en casa e ideal para salir de la rutina de la salsa boloñesa... vamos, los macarrones con tomate y carne que un mediodía a la semana seguramente serviréis para comer. El sabor del pesto es delicioso pero tiene un par de pegas: el precio de los piñones (son muy caros) y el hecho de que, algunas veces, es difícil encontrar albahaca fresca. Yo la compro en los supermercados Lidl, donde suelen vender macetitas de hierbas aromáticas (albahaca, perejil...) para uso culinario por solo un euro.
Bueno, yo me pongo a ello ¿Me acompañáis?
Comenzamos...






  Ingredientes:
250 gr. de pasta tipo fusilli (esta cantidad es para 2 personas).
1 puñado de hojas de albahaca fresca.
4 cucharadas de piñones.
1 taza de queso parmesano rallado.
1 taza de aceite de oliva.
1 diente de ajo.
Sal.

  Preparación:
Podremos cocer la pasta mientras elaboramos la salsa. Para ello ya sabéis, agua caliente, los fusilli y unos 8 minutos por delante. Intentad medir bien los tiempo para que sea la salsa la que espere a la pasta y no al revés.


Para elaborar el pesto, pondremos en el vaso de la batidora el diente de ajo pelado y troceado, los piñones, el aceite, la sal y las hojas de albahaca (es muy importante que sean frescas). A estos ingredientes le agregaremos media taza de agua templada y batiremos hasta conseguir una mezcla homogénea. 
Como habréis observado nos hemos dejado el queso atrás. Una vez que tengamos la salsa bien batida, la pasamos a la salsera, añadimos el queso, mezclamos y tendremos nuestro pesto listo para consumir.


Ya solo nos queda montar el plato de fusilli y degustarlo. Si queréis, podéis guardar un poco de queso para añadirlo por encima una vez servida la pasta... o rallar un poco más ¡Cuidado! Esta salsa engancha...
¡Buen provecho!

domingo, 20 de noviembre de 2016

CICLO #HEALTHYFOOD - Tosta de mozzarella, tomate al horno y salsa pesto

No neguemos la evidencia, la comida sana es el último grito. Numerosos blogs y páginas de todo el mundo se han apuntado a esta moda. Obviamente, Carmela se tenía que subir a este carro. Aquellos que me conocen deben estar pensando que mucho he tardado... Y no por novelería, sino porque saben que soy amante del deporte y la comida sana como estilo de vida. Tener un cuerpo equilibrado por dentro y por fuera es algo fundamental para estar sano. 
Las reglas básicas son conocidas por todos pero pocos las cumplen. Cinco comidas al día; no abusar de las bebidas alcohólicas o con gas (o juntas, que nos conocemos); beber dos litros de agua al día; hacer al menos tres horas semanales de ejercicio moderado (repartido en distintos días) y mantener una dieta variada en la que deben estar presente los hidratos de carbono (pan, cereales, pasta, arroz, patatas...), las proteínas (carnes o pescados), las verduras y las frutas (en todas sus variantes) y los lácteos. Decía Aristóteles que en el termino medio está la virtud. Así que ya sabéis, nada en defecto o en exceso es sano.
Nosotros hoy abrimos este ciclo con una receta sencilla y barata ideal para una cena ligera y muy sabrosa. Comenzamos...



   Ingredientes:
Pan de semillas o centeno.
1 bola de mozzarella fresca.
1 tomate (mejor maduro).
Salsa pesto.

   Preparación:
El pan queda a vuestra elección, pero es importante que sea resistente para que el peso de los ingredientes no hunda la miga. Una vez dicho esto, cortamos en rebanadas de un dedo de espesor.



Con la bola de mozzarella y con el tomate haremos los mismo. Cortamos en rodajas y montamos la tosta. De modo que, en este orden, colocamos primero el queso (las rodajas que sean suficientes para cubrir el pan) y luego el tomate (de la misma forma).
Por último,  colocamos una cucharadita de salsa pesto sobre el tomate. 


Para termina, introducimos cada tosta en la bandeja del horno y calentamos unos siete minutos a 150º C.
¡Bueno provecho!

lunes, 28 de marzo de 2016

APERITIVOS Y SALSAS - Ensaladilla de boquerones en vinagre

Ya en una ocasión contamos la fascinante historia de la ensaladilla, idas y venidas de espías, puñaladas traperas entre cocineros y al final una receta que murió a la par de su inventor y fue enterrada, literalmente, con él. Esta vez vamos a dejar la literatura a un lado y nos vamos a centrar en el sabor. Y, aunque suene mal, esta vez será avinagrado. 
La ensaladilla que en España conocemos es básicamente una mezcla de hortalizas cocidas (patatas, zanahorias y poco más), salsa mayonesa (abierta a modificaciones) y todo lo que se nos ocurra agregarle: gambas y otros mariscos, pulpo, pollo, atún... ¿Qué? ¿Cómo? ¿Lo que se nos ocurra agregarle? Pues vale, a mi se me ha ocurrido que esta ensaladilla debe llevar BOQUERONES EN VINAGRE. Sonar, suena bien ¿Vemos qué tal sabe? Comenzamos.




   Ingredientes:
4 patatas
3 zanahorias.
2 huevos duros.
1/2 cebolla. 
Mayonesa al gusto (podéis hacerla vosotros mismo).
1 bandeja de boquerones en vinagre (también podéis hacerlos vosotros).
Sal y pimienta.


   Preparación:
Para empezar ponemos a fuego máximo una olla grande con agua. Cuando empiece a hervir añadimos las patatas, las zanahorias y los huevos. En 10 minutos estarán cocidos los huevos y para lo demás 20 minutos es lo correcto, aunque lo ideal es ir pinchando los vegetales para ver si por el centro están cocido o no, ya que los minutos de cocción pueden variar dependiendo del tamaño.


Cuando tengamos todo listo, sacamos del agua con cuidado (las patatas pueden deshacerse) y dejamos enfriar. Pelamos las patatas y las zanahorias y trituramos en una fuente con un tenedor.A continuación, picamos los huevos y la cebolla, troceamos los boquerones y lo añadimos todo a la mezcla anterior. 


Ahora haremos algo fundamental: agregar el jugo de la bandeja en el que están conservados los boquerones y salpimentar. Mezclamos todo y refrigeramos en la nevera al menos una hora antes de añadirle mayonesa a nuestra ensaladilla. 
Buen provecho

sábado, 14 de noviembre de 2015

CICLO NUEVA YORK EN LA SARTÉN - Chicken salad sandwich

Nunca he estado en Nueva York pero, como lo cortés no quita lo valiente, yo me armo de valor y me meto de lleno en una nueva aventura: hacer un ciclo con las más típicas recetas neoyorquinas. No hace mucho mis padres me regalaron el libro de Marc Grossman: Nueva York. Recetas de culto y yo me he propuesto cocinar algunas de sus recetas (con el toquecillo Carmela, claro) y mostrároslas por si os animáis a meter a NUEVA YORK EN LA SARTÉN. 
La ciudad que nunca duerme, la Gran Manzana, la ciudad imperial o la ciudad de los rascacielos son alguno de los nombre que recibe La Capital del Mundo. Todos son sumamente descriptivos porque en esta ciudad perteneciente al estado de Nueva York de los Estados Unidos viven casi 16 millones y medio de recorren a todas horas y siempre con prisas sus numerosas avenidas dibujadas con tira línea. No hay nada que exista que no lo encuentres allí y es, por supuesto, uno de los principales centros de comercios y financias del mundo.
En cuanto a temas de alimentación se refiere, las comidas de los neoyorquinos son rápidas, fáciles de tomar en cualquier sitio y/o situación y tienen la opción de simplificar términos. Éste es el motivo por el que existen cosas como el brunch, en el que se mezclan el desayuno (breakfast) y el almuerzo (lunch). Eso sí, casi todo va regado con el mítico café (ese que no paran de tomar los polis de las pelis o ese que la camarera rellena al comensal sin parar mientra toma su sopa de tomate en un "dinner" de sillones bicolor corridos) que es la verdadera batería de este lugar.
Hoy vamos a centrarnos en una de las más míticas, una que mezcla sabor e inmediatez, y todo ello metido entre dos rebanadas de pan, por si quieres comértelo mientras vas a donde quiera que tengas que ir. Yo he utilizado un bagel cubierto de semillas de amapola y sésamo tostado, pero puede valer cualquier tipo de pan, ya que, al fin y al cabo, es un sándwich de ensalada de pollo ¿no? 




   Ingredientes:
1 aguacate pequeño y maduro.
1/3 de cebolla roja picada.
El zumo de 1/2 lima.
1 pechuga de pollo.
1/2 tomate.
Unas hojas de rúcula.
Una pizca de comino machacado.
Sal y pimienta.




   Preparación:
Para empezar, hervimos la pechuga de pollo en agua durante unos 10 minutos. Mientras, prepararemos el guacamole. Para ello, partimos por la mitad el aguacate, le extraemos el hueso y sacaos toda la carne de cada mitad. Con un tenedor machacamos bien la carne y le añadimos el zumo de lima. Agregamos también la cebolla roja picada, sal, pimienta y el comino machacado.



A continuación, desmenuzamos el pollo (ya frío), lo unimos al guacamole y montamos el sándwich. De manera que abrimos el bagel por la mitad en sentido horizontal, cubrimos el pan con el pollo y el aguacate y añadimos el tomate en rodajas, la rúcula y salpimentamos. Cerramos el sándwich y listo.
¡Delicioso a cualquier hora del día!

miércoles, 28 de octubre de 2015

POSTRES Y BEBIDAS - Galletas terroríficas - ESPECIAL HALLOWEEN

Cuando terminéis de leer esta receta no tendréis excusas de cara a hacer una fiesta de Halloween como Satán manda. Ya no vale eso de "ooh, no tengo el material adecuado para hacer ese dulce" o eso de "no tengo tiempo ni dinero para ponerme a hacerlo". Lo siento, pero si lo que os faltan son ganas, tendréis que dejar de leer este post ahora mismo. Con la receta que hoy os presento queda bien claro que no hay que ser un artista del fondant o un virtuoso de la KitchenAid para ponerse manos a la obra.
Ingredientes comunes, medidas sin complicaciones, materiales de andar por casa y mucho, muchísimo sabor. Además, la elaboración es apta para los más pequeños, porque el amasado es manual, así meted a los enanos en la cocina y hacedlos participar. 
Un cosa muy importante: esta receta os servirá para hacer galletas-pastas para cualquier ocasión, todo depende del cortador que uséis. Para San Valentín usad corazones, para Navidad podéis hacerlas con forma de abeto o de angelito y para Halloween las lápidas y los murciélagos os vendrán fenomenal. Redondas, cuadradas o triangulares están de vicio. Si en casa no tenéis cortapastas con formas (que se venden en cualquier tienda especializada, cualquier supermercado o cualquier bazar), podéis cortas la masa a mano o siguiendo un patrón de papel. Elegid dibujos simples y fáciles de reconocer.
Ya tenéis el regalo perfecto para repartir entre los niños que el próximo 31 de octubre llamen a vuestra puerta gritando aquello de "truco o trato".
Comenzamos.



   Ingredientes:
250 gr. de mantequilla (en bloque)
250 gr. de azúcar (1 vaso)
1 sobrecito de azúcar vainillado (son 8 gr.)
650 gr. de harina (3 vasos)
1 huevo grande (talla L o XL)

   Preparación:
En un bol ponemos la mantequilla (a temperatura ambiente) y el azúcar (previamente tamizada) y lo batimos todo bien con las varillas de un batidora o a mano con la ayuda de un tenedor. A continuación, agregamos el azúcar vainillado y un huevo y volvemos a mezclar.
El siguiente paso es el más divertido, se trata de añadir harina poco a poco (y también tamizada) y amasar a mano hasta conseguir una mezcla compacta y homogénea.


Una vez tengamos terminada la masa de nuestras galletas-pastas haremos una bola grande y la dividiremos en 4 trozos. Tomamos cada cuarto, lo ponemos sobre papel de horno y lo aplanamos con un rodillo de amasar (aunque un simple vaso será suficiente) hasta dejar una plancha de medio centímetro de grosor, aproximadamente. De este modo sacaremos 4 planchas en 4 papeles de horno distintos. Los apilamos uno encima del otro y los reservamos en la nevera un mínimo de 3 horas.


Pasado ese tiempo, precalentamos el horno a 180º C. y cortamos nuestras planchas de la forma que hayamos elegido. Disponemos cada figura en la bandeja (sobre papel de horno) con una separación de 2 centímetros entre cada una y horneamos de 10 a 12 minutos nuestras galletas-pastas. Una vez listas, las dejamos enfriar sobre una rejilla.
Están exquisitas así, sin más, pero si queréis decorarla podéis recurrir al chocolate fundido o a los Candy Mell´s de colores. Las que hoy os presenta Carmela están cubiertas de chocolate blanco fundido y tienen algunos detalles hechos con colorante alimenticio rojo y azul. 
¡Terriblemente buenas!

miércoles, 1 de abril de 2015

CARNES - Lagrimitas de pollo maceradas en salsa barbacoa

La salsa barbacoa, llamada BBQ sauce en inglés, es un gran invento que data de 1829. Y digo un gran invento porque ¿a quién no le encanta la salsa barbacoa?. Será por lo que implica, su propio nombre lo dice: barbacoa, o lo que es lo mismo, buen tiempo, carne rica y buena compañía, ¿no es eso una barbacoa?. 
Bueno, la cosa es muy distinta cuando abres la nevera de tu casa, coges un bote de esta salsa y aderezas unas míseras salchichas...por cenar algo. Pero aún así su nombre sigue sonando fenomenal.
Desde siempre ésta ha sido un acompañamiento clave para pollos y costillas asadas y sus ingredientes difieren a veces dependiendo de la región en la que se elabore. Las variantes más significativas son, sin dudarlo, las que se hacen en Estados Unidos, porque nos guste o no, los americanos son la élite de este tipo de alimento. Allí, hay varios estilos en la elaboración. En San Luis (Misuri) lo común es poner una buena base de tomate y aclararla con vinagre, de modo que adquiere un resultado dulce y picante, aunque no tan dulce como la del estilo de Kansas ni tan picante como la que se hace en Texas, que suele tener un tono más marrón que rojo.
Podemos buscar similitudes con la que hoy os presentamos, pero hasta que las encontremos será la auténtica y genuina salsa barbacoa al estilo Carmela. Hoy la usaremos para macerar trocitos de pollo que luego empanaremos y freiremos. Y nos os podéis imaginar lo ricas que están.
Empezamos.



   Ingredientes:
6 pechugas de pollo.
1 cebolla.
3 dientes de ajo.
150 gr. de kétchup.
40 gr. de miel.
50 ml. de vinagre.
Huevo.
Pan rallado.
Harina.
Sal y pimienta.
Aceite de oliva.
Aceite de girasol (para freír).

   Preparación:
Para empezar, en una satén tipo wok con un poco de aceite de oliva sofreímos los dientes de ajo y la cebolla bien picaditos. A continuación, añadimos el kétchup, la miel y el vinagre y movemos bien con una cuchara de palo para que la mezcla quede lo más ligada posible. es importante que el fuego no esté alto, porque, al contener ingredientes densos, se nos puede quemar la salsa.


Por otro lado, troceamos el pollo en pedacitos pequeños (bueno, todos sabemos el tamaño que tiene una lagrimita de pollo, ¿no?), los salpimentamos y los reservamos en una fiambrera o en un bol (en éste último caso después tendremos que tapar el bol con papel film o algo parecido).
Para terminar con esta fase de la receta, añadimos a la carne la salsa, tapamos el bol o la fiambrera y dejamos macerar al menos 24 horas.
Cada vez nos acercamos más al momento de saborear nuestra delicia. Pero las lagrimitas van empanadas, así que toca mancharse un poquito las manos. Cada trocito de pollo lo pasaremos primero por harina, luego por huevo y luego por pan rallado. Y las iremos friendo en aceite de girasol bien caliente. Si sois millonarios y podéis permitiros usar aceite de oliva, hacedlo, pero si no lo sois, en los tiempo que corren más vale que recurráis al de girasol, ya que esta receta, por su adobo, ensucia bastante el aceite.


Lo ideal es ir colocando nuestras lagrimitas en papel de cocina absorbente antes de consumirlas, para que no tengan exceso de aceite.
¡A comeeeeeer!